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Mi cuerpo es mi decisión
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Mi cuerpo es mi decisión

Cada mexicano es libre de decidir qué hace con su apariencia física, su estética y su forma de expresarse. Nadie debe entrometerse en la vida de los ciudadanos a la hora de tomar sus propias decisiones. Y el cuerpo de cada uno es sagrado. Nadie debe tener miedo a la libertad para que los mexicanos tatúen su piel, luzcan aretes, jueguen con su cabello o modifiquen su apariencia como gusten. Debemos acabar con cualquier discriminación, imposición, prohibición e intolerancia hacia los ciudadanos libres que cambian su cuerpo para sentirse bien.

Nadie está obligado a tener una apariencia determinada. Nadie es peor persona por tener un tatuaje. Nadie es menos responsable por usar pendientes en su cuerpo. Quienes se perforan la nariz, pintan su cabello, aumentan o disminuyen algunas zonas de su físico disfrutan los mismos derechos y libertades que quienes visten traje de sastre y se peinan con gel.

Por eso, defendemos que todo el mundo tiene derecho a vivir como desee. Quien modifica su cuerpo o su apariencia no daña a nadie, y por lo tanto nadie puede coartar o limitar sus derechos. Queremos que se trate a todos los mexicanos por igual. Somos libres y sabemos elegir lo que nos conviene y lo que nos hace felices. Si hoy permitimos que se discrimine a quienes se tatúan o perforan, mañana los derechos de todos estarán amenazados. Defendamos la libertad sin discriminación. 

Nuestra propuesta por la libertad

Cada vez más, nuestra libertad se ve en peligro por la presión quienes pretenden imponernos sus hábitos, costumbres y conductas. Nos quieren prohibir que seamos como somos. Por eso es el momento de levantar la voz por el derecho a ser y expresarse con libertad. Es el momento de que el Estado garantice de forma efectiva el derecho a la modificación corporal y la igualdad de trato.Exigimos que se persiga cualquier acto de intolerancia y discriminación, con especial atención a los ámbitos laboral y escolar.

Cuatro mitos falsos sobre la modificación corporal

  • Los tatuajes son para delincuentes. Falso

Estigmatizar a quienes llevan tatuajes porque algunas personas que han cometido delitos y que presentan tatuajes, es un error, sería como decir que cualquier persona que usa pantalón de mezclilla es delincuente. Esos delincuentes también usan jeans, celulares o playeras de fútbol, por poner un ejemplo, y nadie hace esa misma relación. Hoy en día, los tatuajes están extendidos por todo el mundo y todas las clases sociales.

  • La modificación corporal es para tribus urbanas radicales. Falso

Cualquier modificación corporal es una expresión personal, individual, íntima. Las tribus urbanas cultivan su propia estética por un sentido de identidad y pertenencia. Todo el mundo busca sentirse libre para decidir sobre su propia apariencia. Nadie es propietario del cuerpo de otro.

  • La modificación corporal es algo nuevo. Falso

Desde que el hombre es hombre ha ornamentado, adornado, cambiado su apariencia física. Existen pruebas arqueológicas y etnográficas de cómo el ser humano se ha expresado a través de su cuerpo con abalorios, joyas, pinturas, perforaciones, etc. Forma parte de la cultura y de aquello que nos separa de los animales.

  • Es un problema de adolescentes. Falso

Lejos queda la imagen del adolescente que quiere marcar distancias con sus padres. La modificación corporal atañe a los adultos que deciden con libertad sobre su vida y su apariencia. Adultos que necesitan igualdad en el trabajo o ante las instituciones del Estado para no ser discriminado o prejuzgado.

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Una respuesta a Mi cuerpo es mi decisión

  1. Juan Francisco Torres Landa R. dijo:

    La decisión respecto a lo que hagamos con nuestro cuerpo es un derecho fundamental que no debe ser limitado sino en los casos y en los supuestos que afectemos derechos de terceros. Salvo esa frontera, no debemos tener al Estado aplicando reglas o imponiendo restricciones en temas que no le competen. La función fundamental del Estado es proteger la seguridad, la justicia y la legalidad, lo que implica utilizar sus recursos para, por ejemplo, perseguir delitos predatorios. El uso de tiempo y recursos en protegernos de nosotros mismos (como es el caso de la fallida estrategia de prohibición penal de consumo de drogas) es un sin sentido y desperdicio de recursos públicos. Exijamos al Estado Mexicano priorizar sus actividades, no invadir nuestros derechos fundamentales, y protegernos de las reales amenazas que son los delitos que atentan seriamente contra la paz, integridad y tranquilidad de los habitantes (robo, secuestro, extorsión, homicidio, violación, lesiones, trata, tráfico de órganos, explotación sexual, etc.). En tiempos de inseguridad tan alta como la tenemos en México se requiere de acciones inteligentes y oportunas del poder público. Perseguir a personas por la ingestión/consumo de substancias es un despilfarro y un contra sentido.

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